Sobre las subvenciones en materia de juventud para entidades sin ánimo de lucro del Instituto Aragonés de la Juventud
Resolución aprobada en Mesa de Presidentes del CNJA el 22 de junio de 2010.
Justificación
Las subvenciones en materia de Juventud para entidades sin ánimo de lucro son, en la teoría, una herramienta dispuesta para fortalecer el tejido asociativo y la sociedad civil. Son, en la teoría, un medio que facilita una labor sostenida, a menudo con recursos voluntarios, de las entidades juveniles en diferentes áreas (educación no formal, medioambiente, sindical – política, etc.). Son, en teoría, un vehículo para garantizar la acción.
Sin embargo, en la práctica, las subvenciones en materia de Juventud se están convirtiendo en una carga, en una nueva dificultad añadida a la difícil tarea que ya soportan los voluntarios en su empeño por favorecer la participación.
Un año más, al llegar junio y recibir la notificación oficial de concesión de subvenciones en materia de Juventud para asociaciones, comprobamos cómo las demandas que se vienen poniendo encima de la mesa no han obtenido eco, ni respuesta, ni solución. Así pues, nos volvemos a encontrar con las mismas dificultades que en años anteriores.
En primer lugar, las concesiones han llegado a mitad de junio, y como el ejercicio presupuestario funciona por periodos anuales (y no cursos escolares) debe ser justificada en fecha 20 de octubre. En la práctica, esto supone que el 90% de las entidades, que trabajan de manera sostenida en el tiempo y no a través de proyectos puntuales, ya han alcanzado un nivel de ejecución en torno al 60% del programa, sin conocer los recursos disponibles.
En segundo lugar, los porcentajes concedidos rara vez se sitúan por encima del 60% de lo solicitado; sin embargo, se exige la ejecución del 100% de lo presupuestado, no dando opción a una reformulación, hecho que sí se contempla en otras Direcciones Generales del mismo Departamento. En la práctica, el 15 de junio las asociaciones ya han programado todas sus actividades. En el caso de actividades de verano (campamentos, colonias...) ya han publicado los precios y cerrado los plazos de inscripción. Es demasiado tarde para cualquier modificación de presupuesto o para buscar nuevas vías de financiación. Sólo quedan dos opciones: apostar por un presupuesto deficitario, generando deudas para las entidades, o renunciar a la realización de las actividades previstas, con el alto coste social que esta decisión puede acarrear.
Mención aparte merece que el mismo sistema se aplique en el Capítulo VII, puesto que no resultaría nada difícil, en el caso de adquisición de material inventariable, buscar en el mercado productos de similares características a menor precio o, en el caso de obras, renunciar a parte de lo proyectado, para ajustar lo disponible a lo concedido sin exigir un gasto en muchos casos inasumible.
A estos problemas, se les une otros ya recogidos en la propia Orden, con los que el CNJA discrepa, ya que tienen que ver con el concepto, con cómo se entiende la participación y el apoyo al asociacionismo juvenil, con la acción sostenida a lo largo del tiempo, apoyando un marco que favorezca la acción frente a un concepto basado únicamente en la realización de proyectos de carácter puntual con escasa participación de los propios asociados. Si bien planificar por proyectos es un método útil, y son los proyectos los que marcan el pulso vital de cada una de las asociaciones, no es menos cierto que mantener una asociación viva exige en muchos casos un soporte firme en el que apoyarse. Los proyectos sólo son posibles si detrás hay una estructura que los apoye: una ingente cantidad de reuniones, llamadas, paseos y viajes, locales, seguros, servicios profesionales, salarios... unos gastos indirectos sin los cuales los proyectos no podrían siquiera plantearse. El valor del trabajo de las personas voluntarias es incalculable, pero los gastos estructurales que acarrea sí se pueden calcular. Las subvenciones, para ser útiles y realistas, deberían permitir también la financiación de estas estructuras.
En 2010, una vez más, muchas asociaciones se verán obligadas a renunciar a la concesión del IAJ si no quieren o no tienen los medios para endeudarse, puesto que no queda tiempo para modificar el presupuesto. Otras muchas se verán obligadas a renunciar a la realización de los proyectos, es decir, menos acción, menos beneficiarios, y posiblemente menos posibilidades de optar a subvenciones en futuros ejercicios, ya que la renuncia puede restar puntos ante las comisiones de valoración.
Una vez más, Juventud perderá gran cantidad de recursos, puesto que no queda tiempo o no se ha encontrado una fórmula para poder redistribuir los fondos a los que las entidades se van a ver obligadas a renunciar, con las repercusiones presentes y futuras que esto conlleva.
Resolución
Así pues, el Consejo Nacional de la Juventud de Aragón solicita al Instituto Aragonés de la Juventud:
- Encontrar, junto al CNJA, una fórmula coherente que permita a las entidades reformular sus proyectos en 2010.
- Encontrar, junto al CNJA, una fórmula coherente que permita invertir los fondos no dispuestos en el objeto de la orden, es decir, fortalecer el tejido asociativo juvenil de Aragón.
- De cara a 2011, mantener y mejorar estas soluciones, limitando además el plazo de notificación de concesiones a un plazo no superior a los tres meses desde el momento de presentación.



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