Juventud Excel: De la vida pautada al descontrol
Efectivamente, no van desencaminados. La juventud "excel" recibe su nombre del programa informático ya que se caracterizan por una vida pautada y compartimentada en un cuadro de actividades continuo. Así es su vida de lunes a viernes pero, ¿qué hacen los fines de semana?
Descontrol, desenfreno, ruptura de normas y límites que viene ligado, como no, a un excesivo uso de alcohol y drogas. Dicho en otras palabras experimentar al límite con lo que sea.
Según un estudio sociológico sobre los hábitos de ocio de los jóvenes españoles, de la agencia QUID de Investigación y Mercados, una gran parte de la población de este país entre los 18 y 30 años viven la vida de manera programática, pero sin motivación.
Según Asunción Mena, directora de la agencia "estos chicos sufren ansiedad ante los espacios en blanco, están programados para acumular tareas, amigos, experiencias, no pueden parar para reflexionar y todo ello en un clima de dejadez".
Una actividad rutinaria con la que hay que romper los fines de semana, en lo que se ha denominado ocio "kleenex" (pañuelos de papel de usar y tirar), donde las experiencias no importan, no les enriquecen. Se trata más bien de coleccionarlas, de acumularlas.
"Necesito mi ocio para intensificar un momento que es mío y romper totalmente con las obligaciones del día a día" así piensan los jóvenes de esta generación.
Las generaciones anteriores empleaban su tiempo de asueto para recargar pilas y como complemento a sus logros, buscando el valor y la individualidad.
Sin embargo, los jóvenes nacidos en los años ochenta son fruto de una sociedad narcisista que les ha sobreprotegido. Se trata de un fracaso en su educación, un producto del padre-amigo, con poca presencia en el hogar, y los modelos compensatorios elegidos como consecuencia de estas ausencias, aclara la socióloga Asunción Mena.
Además se trata de una generación que ha crecido con la utilización de las nuevas tecnologías digitales por lo que su visión de la vida es fragmentada, donde su tiempo está cada vez más marcado por el reloj y el calendario.
En este sentido confían mucho en lo que está programado pero no tienen la misma capacidad de organización en su tiempo vital, es decir, en su proyecto de vida.
El problema surge en una época de crisis como la actual. Se trata de jóvenes que han crecido en el desánimo por lo que no están preparados para enfrentarse a un mal momento económico. Una situación de estrés que sólo servirá para reforzar su desgana ante todo.
En definitiva, una suma de falta de valores, educación y crisis económica que les lleva a romper con lo establecido los fines de semana como una forma de evadirse frente a la angustia cotidiana que experimentan.
El problema es que para muchos de ellos romper esta ruptura significa un abuso incontrolado de alcohol y otras drogas que inician a edades muy tempranas.


